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La mayoría de los bebés recién nacidos, oyen y escuchan sonidos desde que nacen; sin embargo, algunas enfermedades no son evidentes, ya que, con el paso del tiempo se van manifestando conforme el niño crece. En la mayoría de los lactantes la detección de alguna enfermedad o discapacidad puede llegar demasiado tarde.
Se estima que en México tres de cada mil nacidos presentan pérdida auditiva discapacitante (hipoacusia). Este factor se traduce en que los pequeños presenten déficit en lenguaje, problemas para la comunicación, limitantes en el libre desarrollo académico, social, familiar y de la personalidad. En este sentido, es importante que aprendas a identificar los cuatro tipos principales de pérdida auditiva.
Pérdida auditiva conductiva. Es la pérdida auditiva que ocurre cuando hay un problema en el oído externo o en el oído medio que enlentece o impide el paso de las ondas sonoras. Los problemas pueden incluir un bloqueo en el canal auditivo o líquido en el oído medio. Este tipo de pérdida auditiva suele ser temporal y, en general, puede tratarse con medicamentos o cirugía.
Pérdida auditiva neurosensorial. Es la pérdida auditiva que ocurre cuando hay un problema en la manera en que funciona el oído interno o el nervio auditivo. Puede presentarse cuando hay daño en ciertas células del oído interno. Este tipo de pérdida auditiva suele ser permanente, pero para la mayoría de ellas los audífonos resultan muy útiles.
Pérdida auditiva mixta. Es la que ocurre cuando el bebé tiene problemas existentes tanto en el oído interno como en el externo, o medio. Las opciones de tratamiento por tanto serán la combinación de un tratamiento médico o quirúrgico y la utilización de audífonos. En algunos casos, los implantes y ciertos tipos de audífonos especiales pueden servir para tratar la pérdida de audición.
Pérdida Auditiva Retrococlear. Cuando el bebé presenta esta pérdida, hay un problema en el oído interno o en el nervio auditivo que impide que el cerebro interprete el sonido. Para este caso, la pérdida auditiva neurosensorial es para siempre, puesto que resulta imposible reparar o sustituir las células ciliadas del oído interno.
Afortunadamente, es posible saber si un recién nacido tiene hipoacusia o sordera mediante la prueba de tamiz auditivo neonatal. El cual, consiste en colocar un pequeño “audífono” en el oído del bebé durante unos segundos, y éste, registrará si existe disminución auditiva. Es importante, detectar qué tipo de pérdida auditiva presenta el lactante para brindar tratamiento oportuno y así disminuir la discapacidad que se puede generar menciona la Dra. Jimena Atuán, soporte clínico de MED-EL.

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