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En el marco de la celebración del Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre, en el panel Natura Diálogos, titulado “Natura por la inclusión, porque cada persona importa”, moderado por el periodista y locutor Iñaki Manero, se reconoció que, aún no son suficientes los avances que se han hecho en esa materia, lo cual quedó comprobado con la pandemia de Covid-19, donde quedaron evidenciadas aún más las desigualdades.

Para la periodista y fundadora de la AC Yo También, Bárbara Anderson, “la pandemia de Covid-19, ha venido a convertirse en una especie de lupa gigante que ha ampliado todas las desigualdades”. Anderson enfatizó que “vivimos en un país muy desigual donde hay vulnerabilidades y situaciones de interseccionalidad en donde si yo soy migrante, indígena, con discapacidad y mujer, ya tengo cuatro diferentes razones por las cuales puedo ser discriminada.”

Bárbara añadió que salud, educación y justicia, son de los grandes pendientes que se tiene con ese sector de la población, en un marco en el que existe una pérdida de lugares ganados y de espacios creados que se tenían hasta hace cuatro años en lo que se refiere a inclusión.

En el panel resalta la participación de Rosario González Pérez, líder Natura, quien tiene a su cargo 40 emprendedoras con discapacidad auditiva y para lograr comunicarse con ellas, se ha empeñado en aprender la lengua de señas.

Tiene claro que en la mayoría de los casos las personas no ven la realidad y el potencial que tienen los ciudadanos con capacidades diferentes, a quienes no se les da la atención acorde a sus necesidades.

“Una de las causas de Natura es “cada persona importa” y así lo es porque este camino que hemos tenido, así como las 40 personas que dijeron “vamos, me uno a tu equipo”, no ha sido sencillo, es la suma de muchas voluntades y esfuerzos. Apenas estamos empezando, pero aún hay muchas cosas por hacer para ir venciendo la discriminación”, indicó Rosario González.

En coincidencia, Karla Urriola, líder de la Oficina Nacional de Género y Comunidad Segura del Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana del Tecnológico de Monterrey, precisó que no basta con tener un bonito cascarón, sino hacer un cambio cultural de acuerdo a cómo se vive la inclusión.

“Congruencia que no sea sólo narrativa, sino fundamentado en relación a los hechos, por lo que tenemos que cambiar el chip en la inclusión, generar medidas de igualdad, que haya políticas claras, dinámicas de intercambio cultural, educación y una estrategia integral porque todas las personas quieren insertarse”, dijo Urriola.

Añadió que familias, empresas y la sociedad en general deben reconstruirse e ir generando cambios, aunque esto cause incomodidad.

En su participación, Mayra Olivares, coordinadora de Género en Ayuda en Acción de México, consideró que, “desde nuestra propia trinchera, debemos convertirnos en embajadores de los derechos humanos y realizar el cambio profundo a nivel social y estructural que se requiere”.

Las participantes, hicieron votos porque poco a poco se dé fin a la exclusión, que se defiendan los derechos humanos y que la inclusión sea una realidad para pasar del discurso a los hechos.

Es de mencionar que, como cada año, desde 1950, se celebra el 10 de diciembre, el Día de los Derechos Humanos, luego de que la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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